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La impresión 3D no es algo nuevo en el mundo tecnológico, desde hace mucho tiempo se intenta reproducir objetos en 3 dimensiones (3D significa 3 dimensiones, ejes X, Y, Z) para su replica y producción en masa.
Lo que está sucediendo desde hace unos años (más o menos 10 años desde que se liberalizó la impresión 3D) es que esta tecnología está al alcance de todo el mundo debido, por un lado, a la bajada de precios y, por otro lado, a la apretura de dicha tecnología.

No hay que olvidar que el mundo de las patentes hace que todo sea menos accesible y más caro, yo no digo que no sea necesario. Por lo tanto, estamos viviendo una era dorada en este aspecto, ya no solo tenemos a nuestro alcance la electrónica gracias a Arduino y Raspberry Pi (cabezas visibles de este sector en el mundo Maker), ahora también podemos crear piezas, objetos y demás utensilios desde nuestra casa gracias a la impresión 3D.

Impresión 3D, tipos Dentro de todas las tecnologías que existen en la actualidad, yo te voy a hablar de la FDM (Fused Deposition Modeling en español Modelo por Deposición Fundida).

Pero existen otras técnicas o tecnologías que por ahora no están al alcance de todo el mundo como la tecnología SDL (Selective Deposition Lamination), que utiliza el papel para crear los modelos en 3D capa a capa.

SLS (Selective Laser Sintering), conocida como sintetizado selectivo por láser, que utiliza un haz láser para sintetizar una capa de polvo de unas décimas de milímetro y SLA o estereolitográfica, esta última será la sustituta de la tecnología FDM dentro de muy poco, utiliza un haz de luz ultravioleta para sintetizar el material.

Puedes encontrar abundante información de todas ellas en Internet. Ahora voy hablarte de la tecnología FDM, patentada por Scott Crump hace más de 20 años y que, en el 2006, se liberó dando rienda suelta a las impresoras Open Hardware que conocemos a día de hoy.

Tecnología de impresión 3D FDM Esta tecnología es la más común, la que vamos a encontrar en multitud de sitios y probablemente la que tu tengas en tu casa.

Se trata de un Modelado por Deposición Fundida pero qué es esto. Te voy a explicar de una manera muy sencilla como funciona. Partimos de un sistema que tiene la capacidad de moverse en las 3 dimensiones del espacio (X, Y, Z).

Esto lo hace a través de motores paso a paso donde se controla en que posición está el cabezal en cada momento.

Para imprimir los objetos, se utiliza un material termoplástico, hay infinidad de materiales pero el más común es el ABS (las piezas de Lego están realizadas en este material).

Todos los materiales tienen una particularidad y es el punto de fusión.

Gracias a esta propiedad podemos fundir el material y acoplarlo a más material fundido, depositando capa a capa, material fundido para que se vaya solidificando y así poder crear nuestro objeto 3D.

Imagínate una bobina de hilo, el filamento entra en un cabezal que calienta el material y lo va depositando, capa a capa, encima de una plataforma a la que se llama cama.

Es como si fuera una manga pastelera para hacer tartas. Esto es más complejo de lo que parece, hay que tener en cuenta muchos factores. Cuando oímos hablar de la impresión 3D nos creemos que es cómo imprimir un folio en una impresora normal y esto no es así.

Aquí estamos tratando con un material más denso que la tinta y debemos hacer cierto prepocesado de dicho material para que sea más manejable. Los tres factores que debemos tener en cuenta a la hora de imprimir son, velocidad con la que depositamos el material, temperatura del cabezal y temperatura de la cama.

Partes de una impresora 3D Diseñar objetos para la impresión 3D Cuando queremos imprimir una pieza en 3D, podemos partir de un objeto ya diseñado (existen diferentes webs donde encontrarlos pero la más famosa quizás sea Thingiverse) o podemos crearnos nosotros mismos nuestro propio objeto. Aquí es donde entra en juego la imaginación y la pericia, no hay que engañarse, diseñar un objeto 3D requiere de unos conocimientos previos en algún software de edición 3D.

Uno de los más populares es FreeCAD y al que debemos acudir debido a su condición de Open Software.

Obijuan tiene una serie de tutoriales donde te enseña paso a paso como construir tus propios modelos para impresoras 3D. Cada software utiliza su propio formato, pero una vez tengamos el diseño terminado tenemos que exportar a un archivo común que utilizan casi todas las impresoras, el formato STL que, únicamente define la geometría del objeto en 3D excluyendo colores, texturas y demás información que no es útil a la hora de imprimir.

Este tipo de archivos contiene una cabecera con información, velocidad, temperatura de cabezal y máquina, que la impresora 3D extrae para producir la pieza. Todas esta parametrización se hace con software especializado en este sector, el más famoso o por lo menos el más usado es el Cura de Ultimaker, donde podemos configurar y previsualizar las piezas.

Aún así hay que tener en cuenta unas recomendaciones básicas antes de lanzarnos en la aventura, porque no deja de ser una auténtica aventura, de imprimir nuestro primer objeto 3D. Recomendaciones básicas Es importante controlar los tamaños y tener en cuenta el orificio por el que sale el material.

Lo más común es que sea de 0,4 mm pero puede ser más grande o más pequeño.

Un error que suele suceder es hacer huecos que no guarden relación con este orificio, vamos a poner un ejemplo gráfico. error-3d-printed Al depositar el material sobre una línea, si tenemos un orificio de 0,4 mm, el material se depositará 0,2 mm a un lado y otros 0,2 mm a otro lado, si lo que pretendemos es dejar un hueco, el espacio entre las dos caras o superficies debería ser mayor que esta distancia, de otra manera se cerrará. Otro error común es no trabajar con piezas separadas. En el diseño o modelado 3D, es muy común componer una pieza a base de otras geometrías o primitivas, cilindros, esferas, cubos, etc..

A la hora de imprimir este tipo de piezas hay que unir dichas piezas y hacer un único bloque, una única pieza.

La impresora no es capaz de entender este tipo de composiciones, piezas que no están acopladas, y tratará cada objeto que compone el conjunto como piezas separadas, obteniendo resultados inesperados. Esto solo es la punta del iceberg, la impresión 3D requiere de una formación y especialización que se adquiere, sobre todo, con la experiencia, imprimiendo objetos y trabajando con materiales. Conclusión La impresión 3D es una tecnología que está emergiendo poco a poco.

Se está incorporando en los hogares de muchas personas. Los primeros, como siempre, son los curiosos o Makers, pero dentro de poco no habrá ninguna casa sin su impresora 3D. Podemos asemejar esta tecnología a lo que sucedió en la década de los 80 con los ordenadores personales.

Al principio, solo unos pocos teníamos este tipo de dispositivos. Con el tiempo se ha convertido en una herramienta fundamental en casi todas las casas. Pero no nos engañemos, la impresión 3D es una tecnología que requiere de mucha experiencia para sacar partido a nuestras impresoras 3D.

No tardes en comprar una, cuanto antes lo hagas antes aprenderás.